“Le di dos besos, uno en cada mejilla y mientras pasé de una mejilla a otra iba recordando mis últimos cuatro meses con ella. Cuatro meses de amistad y algo más…que nunca sucedió. Le dije:”Aquí estoy para lo que quieras”, me contestó, con la misma voz educada de siempre:”Igualmente”. Abrí la puerta y me fui del coche pensando en que la vida me de otra oportunidad con ella.”
Leído por ahí.